
“Que no quiero verte”
De vuelta a la realidad, y lo malo de eso es que uno vuelve solo, no vuelve acompañado ni de la mano con nadie.
Y, para colmo, vas y me escribes. Toda la semana sin pensar en nadie y vas tú y me escribes, que quieres verme. Y no te das cuenta que a lo mejor yo no quiero verte, que me sigues doliendo, que te sigo queriendo, que no quiero saber de ti si no es conmigo…
Que no, que no, que no te voy a contestar. Al menos esta semana, al menos hoy, al menos durante esta hora…
Todavía te veo bailar a mi lado, sin que yo esté pendiente de ti, como siempre, mirándote sin verte. Y cada vez que escucho la canción siento un rayo de alegría por el cuerpo, porque la canción es para eso, y mi recuerdo también. Pero al mirar de reojo veo que no estás a mi lado bailando sin rozarme como solías cuando escuchabas esa canción. Entonces me pongo triste, y se me mojan los ojos secos y le doy voz a la canción y canto, canto fuerte a ver si se espantan los demonios, a ver si me espanto…
Y si quedo con ella, ¿qué? Me dirá lo mismo que las otras veces, que no quiere un beso, que no quiere una caricia, que los quiso un tiempo y no se los di. Y ante eso, ¿quién le quita la razón? ¿Qué le respondo si es verdad?
Que esta vez no. Que esta vez te quiero para cogerte de la mano y pasearnos, para estar todo el día pensando en ti, para estar todo el día con la cara de tonto que a veces se me pone ahora y que creo que no conoces.
Pero ella dice que es tarde, que el tren pasó y que han cerrado la línea, que no hay más con ese destino, que nunca los habrá.
Y lo peor de todo no es eso. Lo peor de todo es la que me aguanta cuando duerme a mi lado. La que me nota frío y distante, y cree que es algo muy antiguo y muy profundo. Y yo le digo que no me conoce. Y es verdad, esta historia no la conoce. Y no la conocerá, porque me pide y yo no le doy, porque me mima y yo no. Porque me va a dejar, y seguro que lo merezco.
Por eso no quiero verte, no quiero verte como tú quieres que te vea, como tu quieres verme. No quiero verte.
Porque solo con verte se me alegra el día, porque alegras los días, porque sonríes y mi corazón vuela, porque hablas y mi corazón se para, porque vives y entonces yo vivo.
Por eso no quiero verte.
Vaya realidad, vaya camino solitario, ¿me entendéis pues? Porque yo no me entiendo.
© SERGIO